San Saturio el día 2

San Saturio el día 2

Hola Guerrer@s!!

“Haga frío o calor, San Saturio el día 2”

San Saturio recibió cuando ya era una anciano la visita de Prudencio atraído por la fama de santo de que gozaba Saturio. Durante siete años le enseñó las virtudes evangélicas, como figura en la hermosa vidriera de la cueva, hasta que murió. Prudencio le enterró allí en la cueva y volvió a La Rioja, donde siguió evangelizando y fue posteriormente elegido Obispo de Tarazona. San Prudencio quiso volver a la cueva de Saturio para rendirle un homenaje, y organizó una peregrinación para venerar las reliquias de su maestro, a quien desde entonces tuvieron por santo. Así fue como Saturio, por aclamación popular se elevó a los altares, práctica aprobada por la Iglesia entonces.

Hola Guerrer@s!!

 

Hoy es el día grande de nuestro eremita favorito, aquel visigodo que vivió en el siglo IV, que repartió su herencia entre los pobre, y que se retiró a la cueva de Peñalba en la Sierra de Santa Ana, posteriormente custodiado su acceso por los templarios de San Polo, donde llevó una vida de oración continua y de contemplación.

 

Según cuenta la leyenda, cuándo Saturio llevaba viviendo treinta años en la que cueva en la que se asienta la ermita, vio a un joven (de nombre Prudencio) que intentaba cruzar a nado el río y le empezó a advertir de la peligrosidad de la acción. Cuando todo el mundo esperaba que el joven muriese ahogado por la corriente, llegó sano y salvo a la orilla caminando sobre la capa del anacoreta. Es más, ni siquiera llegaron a mojar las aguas sus prendas. El joven subió hasta lo alto de aquellos riscos para solicitar su bendición y de paso pedirle permiso para quedarse a vivir con él.

 

Tras la muerte de Saturio en torno al año 570, Prudencio a.k.a. San Prudencio a.k.a Obispo de Tarazona, “alumnoâ€? durante siete años del propio Saturio, continúo evangelizando desde posiciones cada vez más prominentes hasta que la figura del eremita fue elevada a los altares por aclamación popular.

 

En la ermita erigida sobre la cueva, San Miguel de la Peña (reconstruida a finales del siglo XVII como la actual San Saturio), junto al altar de San Miguel (del que Saturio era muy devoto) está señalado el lugar donde aparecieron las reliquias de San Saturio y cuya lápida lo recuerda. Por lo visto todo este recinto estaba totalmente tapiado hace algunos años y sin embargo los sorianos aprovechaban para meter la cabeza por un pequeño ventanuco ya que aseguraban que era un excelente remedio para mitigar los dolores de cabeza, probablemente por la fresca brisa que circulaba por ese conducto de la cueva.

 

En la viñeta de hoy hacemos referencia a otro de los milagros atribuidos al patrón de Soria. En lo que eran las dependencias del santero, hay una ventana, la mas alta de la cueva, de la que la Historia cuenta que, en 1772, un niño de 6 años y medio, Romualdo Barranco, natural de Carbonera, curioso por ver el impresionante paisaje que dibuja el Duero desde aquí, le hizo caer de la ventana, y por intervención del manto del Santo se salvó y apareció sin un rasguño de rodillas a las orillas del Duero.

 

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