Oliver Sacks, el narrador de la neurología

Oliver Sacks, el narrador de la neurología

Hola Guerrer@s!!

Entre vacaciones y fiestas de pueblo se nos ha ido un grande, de esos guerreros que verdaderamente aporta mucho a la humanidad e intenta hacer de esta roca un lugar mejor. El neurólogo y escritor británico Oliver Sacks falleció el pasado día 30 de agosto a los 82 años. Padecía un cáncer terminal.

Sacks, que nació en Londres en 1933 aunque desarrolló gran parte de su vida profesional en Estados Unidos, deja atrás un puñado de libros inolvidables como El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, Veo una voz (Viaje al mundo de los sordos), Un antropólogo en Marte, Con una sola pierna o Alucinaciones (su último título en castellano) y, sobre todo, a muchos pacientes cuya vida es mucho mejor después de haber pasado por sus manos. El fallecido Robin Williams, un actor cuya mente genial y frágil podría haberle convertido en uno de sus personajes, le interpretó en el cine en el filme de Penny Marshall Despertares que obtuvo tres candidaturas al Oscar en 1990.

Por los huesos de Don Miguel!

Hola Guerrer@s!!

La actualidad manda, y más si encima está relacionada con un evento de relevancia histórica y artística mayúscula para nuestro país: hallan un féretro con las iniciales M.C. en la iglesia del Convento de las Trinitarias en pleno centro de Madrid.

El pasado mes de abril el Ayuntamiento de Madrid impulsó un proyecto para tratar de encontrar la tumba del escritor. El foco se puso en el Convento de las Trinitarias a partir de «un sólido estudio científico e histórico». El primer paso fue explorar con georadar la iglesia, cuyos resultados delimitaron cinco zonas claras con posibles enterramientos. A partir de ahí el equipo multidisciplinar de investigadores, con el forense Francisco Etxeberría a la cabeza, diseñó una hoja de ruta para continuar con la búsqueda.

Hola Guerrer@s!!

Sin duda estábamos deseando hablar de este gran personaje casi desde que comenzó este misterioso camino llamado Numanguerrix. Se trata de Edgar Allan Poe.

Además de ser considerado el creador de la novela detectivesca, si algo ha hecho universal a este autor romántico han sido sus relatos cortos de terror y sus novelas góticas. El de terror fue un género que adoptó Poe para satisfacer los gustos del público de la época. En estos cuentos los temas más recurrentes tienen que ver con la muerte, incluyendo sus manifestaciones físicas, los efectos de la descomposición de los cadáveres, temas también relacionados con el entierro prematuro, la reanimación de cadáveres y demás asuntos luctuosos.

Natural de Boston, Poe quedó huérfano siendo tan solo un niño y fue recogido por una familia adinerada de Virginia, aunque nunca llegaron a adoptarlo oficialmente.

Su primer gran amor lo tuvo con 14 años y fue… la madre de un compañero de clase. Se llamaba Mrs. Stanard, era de una gran belleza y tenía unos 30 años. Para desgracia para Poe, murió al año siguiente. Se dice que a esta mujer le dedicó su poema “To Helen”.

En aquella juventud, realizó una travesía a nado de ocho kilómetros por el río James, de Richmond, a contracorriente. Según parece, Edgar era un gran deportista (a imitación de su mayor héroe, Lord Byron). Cuando algunos compañeros de clase le dijeron que en realidad no había realizado tal viaje, buscó a testigos para que lo dejaran por escrito.

Con 16 años, pasó un curso académico en la Universidad de Virginia donde empezó a jugar, a apostar y a beber. A pesar de esta rebeldía, Poe se ganó la admiración de sus profesores al leer y traducir obras clásicas sin esfuerzo. Posteriormente, con 18 años, se enroló, también por breve tiempo, en el Ejército, en la academia de oficiales de West Point, con el nombre de ‘Edgar A. Perry’ y afirmando tener 22 años. Para entonces ya había trabajado ocasionalmente como periodista bajo el pseudónimo de Henri Le Rennet.

Por otra parte, fue el primer escritor estadounidense de renombre que intentó hacer de la escritura su modus vivendi, lo que tuvo para él lamentables consecuencias. Durante la misma época en la que se alistaba en el Ejército publicó su primer libro, “Tamerlán y otros poemas”. En el prólogo, afirmaba haber escrito todos los poemas antes de los 14 años. Pero eso no es todo: lo firmó de manera incógnita como “un bostoniano”. Se cree que esto último lo hizo para despistar a sus padres adoptivos, que no querían que se dedicase a la literatura. De hecho su padrastro lo repudió y desheredó a su muerte. Se dice que sólo se imprimieron 50 copias de este libro, ya que todos los gastos corrían por parte de Edgar.

Uno de los primeros periódicos en los que escribió fue el Southern Literary Messenger. Sus poemas, críticas e historias tuvieron tanto éxito que el periódico pasó de tener una tirada de de 700 ejemplares a más de 5.000 gracias a Poe.

En Baltimore, en 1835, contrajo matrimonio con su prima Virginia Clemm, que contaba a la sazón trece años de edad. En enero de 1845, publicó un poema que le haría célebre: “El cuervo”. Su mujer murió de tuberculosis dos años más tarde. Krutch, y Wilson sugieren que el atroz sadismo en los últimos cuentos de Poe se debe a algún tipo de represión emocional. La extraña relación de Poe con su mujer y sus sentimientos de ambivalencia ante su enfermedad y muerte, explicarían el agudo remordimiento que tantas veces afecta a sus héroes.

Su postrer reencuentro, en Richmond, con su antiguo amor de juventud, Sarah Elmira Royster, lo animó una vez más a contraer matrimonio; la novia puso la condición de que abandonara sus malos hábitos. Se vio al escritor en la ciudad de Richmond entusiasmado, e incluso feliz. Es en ese momento cuando se le pierde el rastro, hasta su última aparición en Baltimore. El 3 de octubre de 1849, Poe fue hallado en las calles de Baltimore en estado de delirio, «muy angustiado, y necesitado de ayuda inmediata». Fue trasladado al Washington College Hospital, donde murió tal día como hoy, a las 5:00 de la madrugada. En ningún momento fue capaz de explicar cómo había llegado a dicha situación, ni por qué motivo llevaba ropas que no eran suyas. Tanto los informes médicos, como el certificado de defunción se perdieron. Los periódicos de la época informaron de que la muerte de Poe se debió a “congestión” o “inflamación” cerebral, el eufemismo que solía utilizarse para los fallecimientos por motivos más o menos vergonzantes, como el alcoholismo.

Hoy en día, la causa exacta de la muerte continúa siendo un misterio, aunque desde 1872 se cree que pudo deberse al abuso de agentes electorales sin escrúpulos, que en la época solían utilizar a pobres incautos, emborrachándolos, para hacerles votar varias veces por el mismo candidato. Las especulaciones han incluido el delírium tremens, el ataque cardíaco, epilepsia, sífilis, meningitis, el cólera y aun el asesinato.

Rufus Wilmot Griswold, un editor, crítico y antologista que había demostrado gran aversión hacia Poe ya desde 1842, incomprensiblemente, logró convertirse en el albacea literario del escritor, aplicándose a destruir su reputación después de su muerte. Éste aparecía descrito como un ser depravado, borracho, drogadicto y perturbado, y se aportaban diversas cartas del propio Poe como evidencia. Muchas de sus afirmaciones eran burdas mentiras o verdades a medias. Por ejemplo, ahora está demostrado que Poe no fue drogadicto. La versión de Griswold fue denunciada por aquellos que conocieron bien a Poe, pero no pudo evitarse que se convirtiera en la más aceptada popularmente. Esto ocurrió en parte porque era la única biografía completa disponible, reimpresa varias veces, y en parte porque los lectores se entusiasmaban ante la idea de estar leyendo las obras de un malvado.

www.numanguerrix.com


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