Monkey Island numantino

Monkey Island numantino

10 noviembre 2015,   Por ,   0 Comments
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Hola Guerrer@s!!

Poco hemos hablado de videojuegos para lo que nos gusta, pero pocos pueden dudar a día de hoy de que ya es el octavo arte. No obstante, hace ya 25 años, algunos pudimos disfrutar de una joyita, una historia de piratas llamada The Secret of Monkey Island, una de las aventuras gráficas más trascendentes de la industria y de la Historia.

Septiembre de 1990. El género de la aventura gráfica estaba en su apogeo y después de auténticos clásicos como Loom, Indiana Jones y la Última Cruzada o Maniac Mansion llegaba el que para muchos es el principal referente del género. Hablamos, cómo no, de la primera aventura del jocoso aspirante a pirata Guybrush Threepwood. Nuestro héroe se llama así por Steve Purcell, creador de la portada y diseñador visual de Monkey Island, que guardó uno de los bocetos del joven pirata con el nombre de Guybrush (el chico del boceto).

Si hablamos de la historia, su inspiración fue la misma que la de la película Piratas del Caribe: la atracción de Disneyland del mismo nombre que la cinta que narra las aventuras del pirata Jack Sparrow, o al menos en parte. Primero, en los parques Disney se encuentra la atracción Piratas del Caribe, aunque con una ambientación más bien genérica de la época de los piratas, y que da nombre a la saga de películas. A su vez, se basa en una novela “En costas extrañas” de Tim Powers, en la que un joven, hijo de un titiritero, acaba siendo parte de la tripulación del temido pirata Barbanegra, quien aterroriza los siete mares con ayuda de la magia negra basada en ritos y creencias del vudú. Sí, recuerda en líneas generales a la cuarta entrega de la ficción capitaneada por Sparrow.

La aventura gráfica hace alarde de un particular sentido del humor que ha logrado atrapar a muchos. No sólo por las despiadadas peleas de insultos en tierra y en alta mar (“¿Has dejado ya de usar pañales?/¿Por qué? ¿Acaso querías pedir uno prestado?” o “Yo soy cola, tú pegamento”), sino por la propia empresa en la que se embarca el joven Threepwood que pinta de pirata, pues no tiene, aunque haga el intento de beber grog, la bebida pirata por excelencia.

En su avance, logra enemistarse con el temible pirata zombie LeChuck, una versión con la piel verde de Barbanegra, capaz de hacer magia vudú y que dirige una tripulación de esqueletos. Pero el motor de la historia, lo que impulsa a Guybrush a convertirse finalmente en pirata, es el secuestro por parte de LeChuck de su amada, la gobernadora de Melée, Elaine Marley, que acaba en Monkey Island, una isla habitada por unos peculiares carnívoros y monos, muchos monos.

Monkey Island nació sin demasiadas pretensiones pero, de la noche a la mañana y con el paso del tiempo, se convirtió en referente para las aventuras gráficas y un videojuego de culto. En las mecánicas no innovaba demasiado con respecto a las aventuras predecesores o los juegos de Sierra. Pero, su guión, personajes y sonidos la convirtieron en una aventura gráfica eterna. Todavía hoy, te sigues partiendo de risa con Stan, es un placer recorrer la Isla Mêlée para aprenderte todos los insultos y vencer a la maestra de esgrima, o desviar la mirada para encontrarte con el mono de tres cabezas.

La quinta aventura gráfica de LucasArts que utilizó la tecnología SCUMM, precisaba de cuatro disquetes para ser jugada y, en sus primeras versiones, no tenías el botón guardar y había que pasarse el juego todo seguido si no querías volver a empezar desde el principio, aunque eso en realidad no importaba, se disfrutaba igual.

The Secret of Monkey Island marcó un antes y un después en la industria de los videojuegos, en una época en la que los ordenadores no eran tan potentes como ahora y en la que los simuladores de vuelo, los juegos de estrategia y las aventuras gráficas y de texto, así como las conversiones de los arcade, eran los juegos que disfrutábamos. La aventura de Ron Gilbert nos abrió los ojos ante un mundo lleno de posibilidades que se manejaba con el ratón y el popular point & click.

Y, menos mal que llegó a Europa, porque teniendo en cuenta el rudimentario servicio de envíos, podía haberse perdido en las aguas del Atlántico. Las copias se enviaban en avión a Londres, fuera de cualquier servicio en línea, y desde la capital del Reino Unido se distribuían a toda Europa. En España el juego fue comercializado por Erbe con una gran traducción, que adaptaba a la perfección todos los chistes y rompecabezas. ¡Qué buenos tiempos!

Ya se podía preparar un juegazo así con la historia de Numancia no??

En nuestra tienda online…

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