El “milagroso” motor de agua español

El “milagroso” motor de agua español

29 diciembre 2015,   Por ,   0 Comments
0 Flares Twitter 0 Facebook 0 Filament.io 0 Flares ×

Hola Guerrer@s!!

En la España de los primeros 70, Arturo Estévez Varela iba por los pueblos con su extraña motocicleta y un botijo siempre a mano. La moto estaba equipada con un curioso depósito. Arturo seguía un  ritual. Cuando ya había conseguido congregar al suficiente público, echaba un trago del botijo y el resto lo vaciaba en el depósito de la moto. Y después encendía el motor y ¡funcionaba! Un motor de agua que dejaba a la audiencia boquiabierta y con ganas de salir corriendo a contar a todo el mundo que habían sido testigos del prodigio.

Arturo aseguraba que no había ningún truco, excepto unas raras piedras que lanzaba también al depósito de su mágico vehículo. Arturo Estévez Varela no era un mago, ni un buhonero, era perito mercantil, jefe de un taller mecánico e inventor en sus ratos libres.

El extremeño, nacido en el Valle de la Serena en 1914, estaba dispuesto a ceder su invento a España. Algo tan grande como un motor que funcionara con agua podría dar un impulso internacional enorme a un país tan atrasado científicamente en aquella época. Las autoridades pasaban olímpicamente de invento e inventor, nada nuevo en nuestra larga historia de pelea entre ciencia y autoridades competentes.

Pero Estévez seguía promocionando su motor de pueblo en pueblo: empezó a salir en prensa e incluso en la tele, se hizo popular y empezaron a hacerle caso. En las puertas de ‘la crisis del petróleo’ una moto circulando por esas carreteras del NODO alimentada con agua del grifo era un llenapistas.  Así que al final hasta el mismo Franco se interesó y mandó realizar un informe a la Escuela de Ingenieros, que fue desfavorable. Ante eso, cuenta la leyenda que el dictador ordenó enterrar el asunto con el análisis más lúcido de su desgraciadamente dilatada carrera política: “ya se ha hecho bastante el ridículo”. Aunque parece que se refería solo al asunto del motor.

La realidad era que el motor sí funcionaba, pero era ineficiente. El ingrediente secreto que se añadía al agua era el boro. La reacción entre ambos genera hidrógeno, así que hubiera sido más exacto, aunque menos llamativo, que Estévez hubiera llamado a su invento ‘motor de hidrógeno’. El problema es que se necesitaba agua (barata) y boro (más caro que el petróleo) con lo que el resultado era un motor con un coste económico mucho mayor. Por tanto parece (a mí que me registren, soy de letras) que no hay lugar aquí para teorías conspiranoicas, aunque el poder de las petroleras y el retraso en la aplicación de otras fuentes de energía alternativas den motivos.

Fuente: Miguel García Vega (2013)


Leave a Reply







Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
0 Flares Twitter 0 Facebook 0 Filament.io 0 Flares ×